IV Concurso de poesía oregoniana 2025
El Instituto de Cultura Oregoniana se complace en anunciar el fallo del jurado del IV Concurso de Poesía Oregoniana, correspondiente a la edición 2026.
Tras el proceso de evaluación y deliberación, y de conformidad con el acta oficial del certamen se otorgan los siguientes premios y reconocimientos:
Poemas ganadores
Primer lugar: “Lengua, raíz, mordisco, canto” por Masiel Monserrat Corona
Escribo en español porque es la lengua en la que aprendí a llorar
y a hablar sin temor.
En inglés, mi llanto suena a disculpa;
en español, es mi historia.
Mi boca no aprendió a pedir permiso: aprendió a nombrar.
Madre, sombra, sangre, niña frontera.
Las palabras llegaron antes que los muros,
antes de aquella voz que me dijo:
nadie te invitará a ninguna lectura
si sigues escribiendo solo en tu idioma.
Mi español californiano no es un instrumento,
no es un adorno literario.
Es un cuerpo.
Y yo he sido, desde la infancia,
un cuerpo entre cuerpos desaparecidos:
niñas haciendo fila para bañarse
en una casa habitada por más de veinte familias
―para llegar a tiempo a clase―.
Niñas biblioteca,
niñas librería:
cuerpos que, por falta de un espacio propio,
construyeron su refugio entre libros regalados.
Niñas con padres enterrados en ciudades lejanas.
Niñas que, por ser morenas
y estudiantes de inglés como segunda lengua,
aparecen como deficientes y torpes frente al sistema.
Cada vez que escribo, esos cuerpos regresan.
Caminan conmigo, se sientan a mi lado,
me piden que no los deje sin nombre.
¿Cómo podría traicionarlos con una lengua que no los conoce,
que nunca ha sentido el calor de una tortillería,
que no ha amasado en una cazuela de barro,
ni ha probado un pulque tibio sobre una mesa de domingo?
Me dijeron que el español incomoda.
Que no es útil, que no es de prestigio,
que no abre puertas.
Pero nadie confiesa la verdad:
lo que incomoda es la memoria.
El español trae consigo
los ojos tristes de la niñez migrante,
la voz quebrada de quienes
cruzaron el río,
los rezos en la espalda de las abuelas.
El español tiene tierra bajo las uñas.
El inglés exige mesas pulidas,
mesas limpias.
Cuando escribo en español,
mi corazón no se traduce:
late como me lo enseñaron,
con orgullo,
con un temblor que no pide perdón,
sin vergüenza, sin vergüenza, sinvergüenza.
Cada frase es una cuerda lanzada hacia otras como yo:
mujeres migrantes, niñas que crecieron en los márgenes,
niñas de la calle Cuatro,
de la calle Brook o de la Lyon en Santa Ana, Califaztlán.
Escribo para desafiar el silencio impuesto.
No escribo para los que se incomodan.
Escribo para quien necesita escuchar que su voz importa,
que su boca no está rota,
que su idioma no es un error ortográfico en medio de un mundo blanco.
He visto niños preguntar:
¿Se escribe así? ¿Está mal?
He sentido sus ojos bajar
con un miedo que no les pertenece.
El inglés nos corrige.
El inglés nos asimila.
El inglés nos blanquea.
Mi lengua es un refugio.
Y no la entrego a cambio de aceptación.
La resistencia no siempre grita.
Resiste como un árbol, resiste en raíz.
Sigo escribiendo en español.
No porque no pueda escribir en otra lengua,
sino porque en esta me reconozco,
en esta vuelvo a mi origen,
en esta descubro lo que aún no sé de mí.
Si algún día vuelvo a escuchar aquella frase
—nadie te invitará—
sonreiré.
Porque no vine a tocar puertas que me quieran muda.
Vine a fundar las casas donde mi lengua sea bienvenida.
Y si esas casas tiemblan,
si tiemblan como tiembla mi cuerpo cuando recuerdo
y escribo mi historia,
entonces que tiemblen conmigo: es señal de que aún sigo viva,
de que la vida está entrando.
Segundo lugar: “Receta para cocinar un esqueleto” por Francisco José Cerrato González
Trabajamos para convertirnos en petróleo.
Estrellé el cielo
en el sumidero;
el rapaz de arcoíris
tensó su pico de marfil negro en mí:
devoró en su nido
los ojos que yo era
y dejó la carroña que soy.
Lenguas mordidas
sin derramar su aceite:
el veneno de no comer
tinta resistente.
Cuántos poetas valientes
se fueron sin dejar un verso.
La gravedad en mi lápiz
dibujó un nuevo ombligo,
sangrante, del que bebí.
Me enferman los elogios que no merezco:
vomito
lo que no tengo dentro.
Me recojo del suelo
con ternura industrial.
Voz, ven y pisotea este susurro,
perfora, contra el cielo,
mi rabia de acero,
pon al sol mis tripas;
pedir ayuda es romperse.
No recibir respuesta: la cura.
Vivir es hervir el agua
para quitarnos las plumas.
Vivir era serle infiel al poema.
Con cuencas de azabache,
libre del horror febril:
en los huesos
ya no temo a nadie.
El nervio se muere
pero queda el recuerdo:
el diésel de Dios.
Me hice mientras me cocinaba.
Trinché la médula de tantos.
Corté.
Mordí.
Un poeta es un esqueleto en una olla.
Lo sirvo. Frío.
Tercer lugar: “Los pies mojados” por Elizabeth Certiteno
Tenía siete años y el río rugía,
era un monstruo de agua y esperanza,
mi padre me alzó con manos temblorosas,
sus ojos decían “cruza, mi niña, alcanza la vida”.
Gritó mi nombre…
y el agua se tragó su voz.
Solo el viento lo repite,
como un rezo sin final.
Cruzamos sueños, no fronteras,
pero el río cobra su precio.
El mío fueron lágrimas saladas
y los pies mojados de miedo.
Crecí con el agua en los talones,
con la luna como patria
y el silencio por escudo.
El frío del Bravo no se seca:
vive en mi sangre como promesa y castigo.
Aprendí a correr sin ruido,
a esconder mi sombra del sol,
a temer las luces azules
que persiguen nombres sin papeles.
Ahora, cuando escucho sirenas,
mi corazón recuerda el cauce.
Corro, sí, corro
como quien huye del agua,
como quien persigue un fantasma.
Pero cada paso es un rezo,
cada huella, una raíz.
Porque no hay frontera que encierre el amor,
ni río que ahogue la memoria.
Mi padre duerme en el fondo del Bravo,
pero su voz me llama entre las olas:
“Sigue, hija mía,
con los pies mojados,
pero el alma encendida.”
Obras reconocidas
- Carol Cathey — “El atalaya americano”
- Germán Rizo — “De alguna manera la muerte”
- Consuelo Cabrera — “Naufragio en Oregón”
- José Gómez — “¿Tú eres mi abuelo, verdad?”
El Instituto de Cultura Oregoniana (ICO) expresa su agradecimiento a todas las personas participantes, al jurado y a quienes acompañaron esta convocatoria. La calidad y diversidad de las obras recibidas reafirman la vitalidad de la poesía oregoniana en español.
🔗 Biografías de los jurados Arturo Sarmiento Linares, Odalys Interián Guerra y Obed González Moreno.Invitamos cordialmente a toda la comunidad de Oregón a acompañarnos para conocer a sus poetas y celebrar la palabra.
Bases del IV Concurso de Poesía Oregoniana 2025
- Se presentará un poema escrito en español y cuyos derechos no hayan sido cedidos a ninguna editorial ni hayan sido publicados.
- Si el texto enviado está participando en otro concurso y obtiene reconocimiento o gana el certamen en cuestión, previo al veredicto de la presente convocatoria, el participante deberá notificarlo al ICO y su poema será retirado de la competencia.
- Los participantes utilizarán un seudónimo y enviarán un poema original e inédito que no sobrepase las 500 palabras. Se admitirá sólo un poema por participante. El tema es libre.
- Los autores que se inscriban y participen en este certamen de poesía, aseguran que su poema es de su propia autoría y se responsabilizan del cumplimiento de las disposiciones legales vigentes en materia de propiedad intelectual. Además, autorizan al Instituto de Cultura Oregoniana (ICO) para que, de ser recomendado por el jurado, su poema sea parte de una antología virtual de poesía cuya publicación está programada para el año 2026 y para que el poema pueda ser divulgado en el portal del ICO.
- Los trabajos se recibirán a partir del 4 de agosto y la recepción de trabajos finaliza el 30 de noviembre de 2025 a las 11:59 p.m.
La calificación del jurado se realizará de acuerdo a los siguientes criterios:
Técnica
- Creatividad y originalidad
- Corrección gramatical y sintaxis
- La aplicación de las normas ortográficas y el uso adecuado del lenguaje, salvo cuando se utilice neologismos o expresiones populares como recursos poéticos con pertinencia.
Plazo de presentación, fallo del jurado y entrega de premios
- El plazo de presentación finaliza el 30 de noviembre de 2025
- El fallo del jurado se hará público el lunes 30 de diciembre de 2025, y la decisión será inapelable pudiendo quedar el premio o los premios desiertos, si el jurado lo estima necesario.
- La entrega de premios se hará en el mes de enero de 2026. El día, lugar y hora, serán previamente anunciados en esta página y en nuestro Facebook. Será necesaria la presencia de la persona galardonada o de un representante.
En caso de no comparecer, el premio quedará desierto. El hecho de participar en este concurso supone la aceptación de las presentes bases.
El ICO podrá o no publicar los poemas presentados en este concurso.
Premio
El premio consistirá en la promoción de los autores galardonados con los tres primeros lugares mediante la publicación de una antología virtual de la poesía oregoniana con los mejores poemas escogidos por el jurado, y que incluirá a poetas oregonianos reconocidos.
Se otorgará un estímulo económico de la siguiente manera:
- 1er lugar: $500
- 2.º lugar: $300
- 3er lugar: $200
Cualquier asunto no abordado en la presente convocatoria será solventado por el Consejo del ICO en sesión.
El instituto de Cultura Oregoniana tiene el placer de contar con la colaboración del Oregon Poetry Association para la difusión de este concurso.

